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La llegada de tecnología en el aula, ha mejorado la atención y actitud de los estudiantes, lo que ha contribuido con su aprendizaje, sin embargo, hay algo esencial para que el alumno se sienta motivado.

Según Pablo Campos, catedrático de Arquitectura en la Universidad CEU de España, la arquitectura desempeña un papel fundamental para motivar la formación del ser humano ya que el aprendizaje tradicional, aquel en que un alumno solo aprende en unas horas con el profesor correspondiente, está llamado a desaparecer.

Para Campos, el aula de futuro no solo está relacionada solo con la tecnología, sino que también, con las propuestas arquitectónicas donde cambia la concepción de espacio o tiempo y se favorece la continuidad del aprendizaje en cualquier momento y lugar del centro educativo.

«El aula cerrada ya no tiene sentido; es decir, el aislamiento de la actividad docente en una habitación rectangular llena de pupitres fijos ante una pizarra. La tendencia es la transparencia visual, disponer de aulas de cristal, e, incluso, sin paredes, y aprovechar cualquier espacio del centro escolar o universidad para crear el ambiente propicio para aprender».

Invadir pasillos
Puntualiza que es algo muy habitual en instituciones educativas internacionales, donde las aulas más modernas del mundo, son abiertas e invaden el pasillo y permiten que la persona que pasa por allí, si le atrae el tema que abordan, se quede escuchando. También está el techo que evoca el cielo o tiene forma abovedada imitando al cosmos, fomenta la concentración.

Asimismo, destaca cómo la dimensión arquitectónica del aula puede generar emociones positivas. Por ejemplo, el suelo al ser oscuro porque aporta seguridad, ya que evoca a la tierra firme. El rincón y la esquina en las aulas son dos elementos que también tienen una carga simbólica muy elevada, pues según indica, son lugares de acogimiento.

La Universidad de Holanda, por ejemplo, cuenta en los pasillos con unos sofás con techumbre muy singulares en los que los alumnos se sientan descalzos para estudiar o chatear. Simulan un nicho de protección y aislamiento dentro del campus. Es decir; no es necesario que se marchen a su casa para hacerlo, sino que la propia arquitectura de su universidad les permite estos espacios de concentración. La consecuencia es que si el alumno está contento, no se marchará y, por tanto, le motivará a estudiar y obtendrá mejor rendimiento.

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«Tenemos clases muy aburridas, espacialmente hablando»
Las aulas rígidas con pupitres atornillados al suelo, en su opinión, no tienen sentido, porque solo permiten una cosa: la lección magistral. «Un profesor con alumnos pasivos, ya no motiva el aprendizaje» afirmó el catedrático.

Atraer la atención
Campos asegura que frente a esta realidad, donde la atención es poca, están las aulas flexibles en las que el docente puede dedicar 20 minutos a un asunto y al finalizarlo, mover la posición de las mesas, sillas y alumnos para emprender otra actividad de la misma asignatura, lo cual captará de inmediato su atención.

Además, cuenta que en un patio cubierto de la Universidad Tecnológica de Munich han colocado un tobogán gigante, por el que se tiran estudiantes y profesores de ingeniería desde una tercera planta. A su término hay unas señales para comparar quién llega más lejos. «¿Por qué hacen eso? Porque quieren introducir un elemento que supone un pequeño instante de diversión para seguir en el edificio, identificarse con la universidad y estar orgulloso de ella». «No se trata de poner toboganes en todas las aulas pero, como idea de fondo, este concepto es muy interesante».

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Basta con la creatividad
Las aulas del futuro a veces pueden significar un gran costo, por ello no hay muchas instituciones educativas que estén dispuestas a asumir el desembolso. Al respecto, Campos insiste en que «hay algunos elementos que son muy caros, claro, pero otros apenas cuestan y, además, es cuestión de echarle imaginación y utilizar recursos tan sencillos como pintar una pared con una brocha, transformar un pasillo vacío, darle vida colocando pupitres que ya no se usan, y que pueden suponer un coste cero, pintar el suelo por colores».

«Con imaginación y pocos recursos, se pueden hacer grande cambios para una mejor educación».

FUENTE: abc.es

La arquitectura es una aliada para la educación
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